Christian González // Tuxtla Gutiérrez
Lo que desde hace año y medio comenzó a consolidarse como una propuesta política de cara a futuras elecciones, está a punto de ser una realidad en esta entidad: la conformación como partido político del llamado Movimiento de Esperanza y Humanismo de Chiapas.
Este lunes, en una reunión en el ejido Copoya, perteneciente a Tuxtla Gutiérrez, representantes de este nuevo proyecto hicieron un balance de lo que han logrado en este tiempo y de ya haber conseguido 16 asambleas con miras a quedar registrados ante el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) y, de esa manera, fortalecerse lo más pronto posible.
Tras reconocer a cada uno de los presentes que han hecho posible este sueño, incluida su esposa, Jovany Salazar, fundador del Movimiento de Esperanza comentó que esto no fuera posible sin ese “gran grupo de hombres y mujeres que me ayudan”.
Aclaró que el movimiento es del pueblo, “no tiene padrinos, ni recursos mal habidos, y todo nace de la cooperación de todos y todas, y por eso el mismo tendrá candidaturas auténticas”.
Para él ―agregó― es importante consolidar este proyecto político y a cada uno de quienes lo integran, por ello afirmó que las decisiones de quienes competirán en las próximas elecciones provendrán del trabajo que se realice y no de imposiciones, “y el que se gane su espacio es de él o de ella, y lo voy a defender hasta con mi propia vida”.
Sin embargo, Jovany Salazar pidió a los presentes no bajar la guardia ni recibir recursos del “narco” o de los presidentes municipales para entrarle a las contiendas venideras, sino todo lo contrario: defender su espacio ganado en su momento con legalidad y esfuerzo.
Por su parte, Pepe Garza, uno de los referentes del Movimiento de Esperanza, comentó que, desde hace muchos años, convivió con su amigo Jovany, con quien compartía un mismo sueño: formar un partido político en donde todos tengan cabida.
“Pero después de 30 años encontramos a la figura correcta, encontramos a un amigo con el que caminamos juntos y confió en nosotros para recorrer todos los municipios de Chiapas y formar este movimiento, aunque aún nos faltan varios”, relató.
Externó que lo único que desean es un cambio para la entidad chiapaneca, y sobre todo dejar una huella en sus hijos e hijas y hasta nietos. “El Movimiento de Esperanza y Humanismo está más vivo que nunca”.
Por su parte, Hermisenda Paniagua, exdiputada local y quien se sumó al proyecto humanista, mencionó que se siente orgullosa y conmovida por palpar el sueño hecho realidad por parte de dos jóvenes políticos como Jovany y Pepe.
Comentó que ella misma no sólo los ha visto crecer sino sufrir, “y a pesar de todas las envidias, diferencias y otras cosas de los vecinos de enfrente, no podrán pararlos”.
Lo mejor de todo, afianzó, es que el Movimiento de Esperanza se convertirá, en unos días más, en un partido político, “pero esto no se logra nada más con sueños, hay que caminar, enfermos o no enfermos, con tristeza o zozobra, pero estar de pie”.
De nueva cuenta, Jovany Salazar afirmó que, si durante el gobierno pasado el rostro a respetar era el de Andrés Manuel López Obrador, de ahora en adelante en Chiapas será, sin duda, el de Eduardo Ramírez Aguilar.
“Me consta que todo mundo lo bloqueaba para que no llegara al poder, todo mundo decía que el elegido era otro u otra; hubo intimidaciones, pero muchos apoyaron a Eduardo, quien se aventó, no tuvo miedo, y por primera vez Chiapas tuvo un candidato emanado del pueblo”, reconoció.









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