Gaceta UNAM // Ciudad de México
La contaminación del agua de la cuenca del Río Grande de Comitán-Lagos de Montebello, al sureste de México, es una consecuencia de la actividad humana. Para hacer frente a este impacto es necesaria una transformación social profunda y adaptada al contexto local.
Este hallazgo es resultado del trabajo de Marisa Mazari Hiriart, investigadora del Laboratorio Nacional de Ciencias de la Sostenibilidad del Instituto de Ecología de la UNAM, y Adrián Fernández Reyes, quien desarrolló su tesis de doctorado en el Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad de la UNAM.
El estudio, publicado en la revista International Journal of River Basin Management, emplea un enfoque sistémico para profundizar en los factores biofísicos, sociales y económicos que determinan el estado actual de eutrofización del agua en algunos sitios de la cuenca Río Grande de Comitán-Lagos de Montebello.
El trabajo aborda también algunas respuestas diferenciadas según actores y escalas que podrían hacer frente al problema de disminución en la calidad del agua en la región.
El estudio complementa los rigurosos estudios previos que se han enfocado en las características geológicas, hidrológicas y ecológicas del Parque Nacional Lagunas de Montebello, localizado en el extremo sur de la cuenca y declarado Área Natural Protegida y sitio Ramsar, por tratarse de un humedal de importancia internacional.
Los procesos de eutrofización se dan cuando un exceso de especies químicas de nitrógeno y fósforo favorecen el crecimiento excesivo de algas y plantas acuáticas.
Estos florecimientos o blooms alteran la calidad del agua porque reducen la entrada de luz necesaria para los procesos fotosintéticos, modifican el pH, generan malos olores y tienen un efecto en la disminución de oxígeno disponible en agua para que otras especies sobrevivan.
La eutrofización del agua de algunos sitios de la cuenca del Río Grande de Comitán-Lagos de Montebello se debe a una concentración alta de nitrógeno y fósforo provenientes de las aguas residuales no tratadas de Comitán, el principal centro urbano, las escorrentías de las actividades agrícolas, y el transporte de sedimentos.
El estudio realizado por el equipo del Instituto de Ecología de la UNAM empleó el modelo DPSIR (Driver-Pressure-State-Impact-Response), que permite el análisis de la información económica, social y ecológica de una región en particular.
Los impulsores (drivers) representan las necesidades humanas que motivan determinadas actividades económicas, cuya satisfacción deriva en presiones (pressures); el estado (state) refleja los cambios producidos en cierto momento en el socioecosistema, que deriva, a su vez, en impactos (impacts) sociales, económicos y ecológicos, para lo cual se necesitan respuestas (responses) orientadas a reducir tanto las causas como las presiones y los propios impactos.
Como una de las respuestas de monitoreo socioecológico, el grupo de trabajo desarrolló un Índice de Calidad del Agua para la cuenca, según las épocas del año.
Los resultados de su aplicación mostraron que los lugares localizados corriente arriba de Comitán presentan una buena calidad del agua, mientras que la del efluente de la inoperante planta de tratamiento de aguas residuales muestra una calidad de agua muy pobre, así como las zonas que reciben aguas de retorno agrícola.
Además de la identificación de los niveles de eutrofización, este estudio ha realizado un análisis e integración de los elementos biofísicos, sociales y económicos de la contaminación de los cuerpos de agua, con lo que es posible conocer los causantes de la mala calidad del agua y proponer estrategias de respuesta específicas para la región.
En el último siglo, la cuenca ha sufrido una disminución en la cobertura natural de un 46%, ligada al fortalecimiento de la agricultura tecnificada –dirigida particularmente a la producción de jitomate–.
Aunque la agricultura es la principal actividad económica en la cuenca (sin considerar las actividades urbanas en Comitán y el turismo del Parque Nacional), los altos costos de producción agrícola limitan la adopción de prácticas sostenibles y obligan a los agricultores a continuar con el uso de métodos que contribuyen al enriquecimiento de nutrientes.
Por otra parte, el aumento de los costos de la agricultura incrementa las necesidades de inversión económica, lo que obliga a los agricultores a solicitar créditos informales, mismos que generan una cadena de deuda. Para poder afrontarla, las personas migran a Estados Unidos de manera estacional con lo que, a su vez, se reduce el número de personas que pueden hacerse cargo de las labores agrícolas.
Esto fortalece la necesidad de aplicar más agroquímicos para alcanzar las cantidades necesarias de alimentos para su comercialización. A esto se suma el hecho de que las tres municipalidades de la cuenca presentan altos niveles de pobreza y marginación social, de acuerdo con los índices de medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Las entrevistas realizadas a los residentes mostraron que tienen un alto grado de conciencia sobre el problema de contaminación del agua y un deseo de solucionarlo.
Además de enfatizar sobre el problema de la falta de tratamiento del agua residual de Comitán, los agricultores están preocupados por la salud y los problemas de contaminación debido al constante uso de agroquímicos, los altos costos de producción y la necesidad de agua para la irrigación de los cultivos.
Para poder afrontar la eutrofización de los lagos de planicie se requiere un acercamiento multifactorial y coordinado: se requieren intervenciones técnicas, como la reactivación de plantas de tratamiento del agua, sistemas de drenaje agrícola o de zonas de amortiguamiento para reducir la concentración de nitrógeno y fósforo, además de la coordinación con los habitantes y la organización gubernamental a los distintos niveles para el monitoreo constante y efectivo de la calidad del agua.









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