Agencia Excélsior // Ciudad de México
Tras la victoria demócrata en las elecciones de Estados Unidos, el presidente Donald Trump aseguró que “respira tranquilo” a pesar de que los demócratas utilicen su nueva mayoría en el Congreso para abrir nuevos juicios políticos en su contra.
En su primera aparición pública en el salón de baile que de la Casa Blanca que se encuentra actualmente en construcción, Trump respondió a la prensa sobre la posibilidad de los demócratas busquen destituirlo.
“Creo que destruiría al Partido Demócrata si lo hicieran. ¿Un juicio político sin motivo? ¿Por qué? ¿Por tener un país exitoso? Nuestro país tiene ahora más éxito que en cualquier otro momento de su historia”, declaró.
Cuando los representantes de los medios le pidieron dar su opinión sobre la contienda para elegir a un nuevo líder republicano en la Cámara de Representantes, a raíz de la decisión del presidente Mike Johnson de no solicitar la reelección, Trump se limitó a decir que se mantendrá al margen y aclaró que no le solicitó su renuncia.
Respecto a la declaración del vicepresidente JD Vance donde señala que los republicanos perdieron a las elecciones debido a la guerra que actualmente enfrenta Estados Unidos contra Irán, el mandatario aseguró que en gran parte está en lo correcto.
“Creo que es en gran parte cierto porque a corto plazo hizo subir un poco el precio de la gasolina. Si tuviera que hacerlo de nuevo, lo haría de nuevo porque a largo plazo es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”
¿Por qué Donald Trump no fue destituido tras sus dos juicios políticos?
Donald Trump pasó por dos juicios políticos durante su primer periodo como presidente de Estados Unidos. En ambos casos, la Cámara de Representantes aprobó los cargos en su contra, pero el Senado votó por absolverlo, por lo que no fue destituido ni quedó inhabilitado para ocupar nuevamente un cargo público.
El principal factor que impidió su condena fue la falta de los votos necesarios en el Senado, donde los republicanos mantuvieron un respaldo suficiente para evitar que los demócratas consiguieran la mayoría calificada que establece la Constitución estadounidense.
El primer proceso se llevó a cabo entre 2019 y 2020, a raíz de las acusaciones de que Trump utilizó su posición presidencial para presionar al gobierno de Ucrania con fines políticos. El segundo ocurrió en 2021, después del asalto al Capitolio del 6 de enero, cuando el mandatario fue acusado de incitar a sus seguidores a la insurrección.
Primer juicio político: las presiones a Ucrania
El primer impeachment contra Trump comenzó en 2019 y estuvo relacionado con una conversación que sostuvo con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski.
El entonces mandatario estadounidense fue acusado de abuso de poder y obstrucción al Congreso. La acusación sostenía que había presionado a Zelenski al condicionar la entrega de ayuda militar estadounidense a que el gobierno ucraniano iniciara investigaciones contra Joe Biden, quien entonces era uno de sus posibles rivales en las elecciones presidenciales de 2020, y contra su hijo Hunter Biden.
La Cámara de Representantes, que tenía mayoría demócrata, aprobó los cargos en diciembre de 2019 y envió el caso al Senado para la realización del juicio político.
Sin embargo, en febrero de 2020, la cámara alta absolvió a Trump de ambos cargos. La mayoría republicana respaldó al presidente y solo un senador de ese partido, Mitt Romney, votó a favor de condenarlo por abuso de poder.
De esta manera, Trump permaneció en el cargo y concluyó su primer mandato sin ser destituido por el proceso.
Segundo juicio político: el asalto al Capitolio
El segundo impeachment se produjo en enero de 2021, después de que seguidores de Trump irrumpieran violentamente en el Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero, cuando el Congreso se encontraba reunido para certificar la victoria electoral de Joe Biden.
La Cámara de Representantes acusó al presidente de incitación a la insurrección. Los legisladores demócratas sostuvieron que Trump había difundido afirmaciones falsas sobre un supuesto fraude en las elecciones de 2020 y que sus declaraciones contribuyeron a impulsar a la multitud que terminó atacando el recinto legislativo.
La Cámara aprobó el juicio político pocos días antes de que concluyera el mandato presidencial de Trump. El proceso llegó al Senado en febrero de 2021, cuando el republicano ya había dejado la Casa Blanca y era un ciudadano privado.
En esta ocasión, siete senadores republicanos se sumaron a los demócratas para votar a favor de condenarlo. El resultado fue de 57 votos a favor y 43 en contra.
Aunque la mayoría de los senadores respaldó la condena, el resultado no alcanzó los dos tercios requeridos por la Constitución, equivalentes a 67 votos de los 100 integrantes de la cámara. Por esa razón, Trump volvió a ser absuelto.
¿Por qué el Senado no logró condenarlo?
La Constitución de Estados Unidos establece que un presidente puede ser condenado en un juicio político si al menos dos tercios de los senadores presentes votan a favor. Una condena puede derivar en la destitución del mandatario y, mediante una votación adicional, en su inhabilitación para ocupar futuros cargos públicos.
En el primer juicio, los republicanos tenían mayoría en el Senado y mantuvieron un respaldo suficiente para impedir que los demócratas consiguieran los votos necesarios. La única excepción fue Mitt Romney, quien apoyó la condena por uno de los cargos.
En el segundo proceso, el Senado estaba dividido en partes iguales, con 50 republicanos y 50 demócratas. Para alcanzar los 67 votos se necesitaba que al menos 17 senadores republicanos se sumaran a la condena. Sin embargo, solo siete lo hicieron, por lo que el resultado quedó por debajo del umbral constitucional.
Además de la distribución partidista de los votos, durante el segundo juicio la defensa de Trump presentó argumentos relacionados con la libertad de expresión y la constitucionalidad del proceso.
Sus abogados sostuvieron que los discursos del entonces presidente estaban protegidos por la Primera Enmienda y que no constituían una incitación directa a la violencia. Este argumento formó parte de la defensa ante los senadores republicanos.









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